Análisis funcional (segunda parte)

Ya estamos algo más cerca de comprender qué es un análisis funcional y cómo elaborarlo, pero solo hemos  descrito los componentes básicos de éste, hay otros aspectos fundamentales aún por abordar:

Nos comportamos como lo hacemos porque obtenemos reforzadores. Esta es una máxima para entender por qué hacemos lo que hacemos pero hay algo más que especificar para poder comprenderlo. Uno de los aspectos más importantes al estudiar funcionalmente la conducta son los PROGRAMAS DE REFORZAMIENTO. La contingencia respuesta-refuerzo es lo que determina que se dé de nuevo la respuesta pero ¿la probabilidad de aparición de la respuesta siempre es la misma? Efectivamente no, dadas las mismas secuencias funcionales en dos sujetos, los efectos pueden ser variados en función del programa concreto al que se vean sometidos, es decir, el patrón de respuesta puede ser muy diferente y este dato en nuestro análisis funcional puede ser clave tanto para explicar el problema como el diseño de la intervención. Brevemente y con ejemplos muy sencillos, estos son los programas más básicos:

-Programa de refuerzo de razón son aquellos en los que el refuerzo se da tras un número concreto de respuestas y va a dar lugar a altas tasas de conducta. Por ejemplo, si tu sueldo depende de tu producción y no de otras variables, estarías sometido a este tipo de programa. A  su vez este refuerzo que se da a razón, puede darse a razón fija (después de un nº concreto de comportamientos) o a razón variable (después de un número variable de conductas emitidas). Un ejemplo cotidiano de programa de razón fija es la respuesta dar al interruptor de la luz: la razón es siempre la misma(a no ser que se estropeé la bombilla)cada vez que se emite la conducta, esta se ve reforzada. El ejemplo de razón variable podemos encontrarlo en el coche viejo que no arranca a la primera: a veces arranca a la segunda, otras al octavo intento, otras a la primera…es decir, no sabemos el número de conductas que debemos emitir para obtener el reforzador. Es sencillo empezar a hacer una predicción de cuál de estás respuestas será más fácil de extinguir, lo cuál es básico para el planteamiento de objetivos, técnicas y para entender la evolución de nuestros clientes.

-Programas de refuerzo de intervalo: se requiere de un intervalo de tiempo desde el refuerzo anterior y dan lugar a tasas de conducta más bajas, o al  menos concentradas en un período concreto. Por ejemplo, si tu trabajo está sometido a una supervisión cada cierto tiempo, probablemente, aumente tu producción cuando esa supervisión se acerque y disminuya tu labor cuando esa supervisión se aleje en el tiempo. Pero también este intervalo puede ser fijo o puede ser variable. Un ejemplo de un programa de reforzamiento de intervalo fijo podría ser esperar al autobús o al metro, (cuando conocemos dichos intervalos y estos son estables, claro está). Nuestra conducta de esperar o más bien de estar alerta/pendiente (esto puede desglosarse y operativizarse) comienza a aparecer cuando el reforzador está cerca y desaparece o disminuye cuando el reforzador acaba de darse (acaba de irse el tren/autobús).

Los programas de intervalo variable suponen tasas de conducta más elevada, un ejemplo muy frecuente lo encontramos en la clínica cuando acuden a consulta padres con niños que tienen “rabietas”. La atención de los padres a la conducta del niño (que actúa como R+ de dicha conducta): llanto, gritos, patadas…no suele darse en función de un mismo número de conductas emitidas por el niño, ni un tiempo concreto desde que se emitió la conducta reforzada, es decir, que se le preste o no atención al niño y que se haga antes o después puede depender de: si están en un lugar público, si la mamá/papá está más cansado ese dia, etc, etc. De manera que a veces el refuerzo vendrá al minuto, otras a los tres minutos, otras a la media hora, otras al instante…para el sujeto acaba siendo casi imposible predecir cuándo va a aparecer ese ansiado reforzador con lo cual la tasa de respuestas cuando el refuerzo es variable (así como la intensidad de las mismas: romper objetos, pegar…) será mucho más alta que con otros programas de reforzamiento.

¿Qué necesito para hacer un buen A.F? ¿Hay modelos ya establecidos para guiarme?

Necesitas tener los conocimientos para analizar el comportamiento (sólida base teórica) e información precisa de las conductas a explicar. Como vengo comentando, realizar un A.F. es un proceso complejo que se centra en la interacción entre muchas variables, por lo que es posible cometer errores en su elaboración.  Una de las cuestiones más importantes para realizar un buen A.F., y la mejor forma de reducir la probabilidad de cometer errores, es la previa evaluación. Nuestro A.F tiene que estar basado en estrategias de evaluación válidas, fiables y fundamentadas en la ciencia (la herramienta estrella: la observación). Obviamente, datos de evaluación erróneos conducen a explicaciones de casos erróneas, y éstas a decisiones de tratamiento erróneas.  No obstante, el análisis funcional no es un procedimiento eventual, que se utiliza en un momento concreto y se olvida, al igual que la evaluación, continúa a lo largo del proceso terapéutico: se va contrastando (como hipótesis que son), matizando y si es necesario modificando.

A la hora de elaborarlo existen diversos modelos, para mí el más completo se expone en el manual de  “Análisis funcional de la conducta. Un modelo explicativo.”, de Segura, Sánchez y Barbado, quiénes integrando los principios de aprendizaje descritos por Skinner y el marco conceptual del interconductismo desarrollado por Kantor, otorgan un papel muy relevante a las variables disposicionales además de analizar a la perfeccción las secuencias funcionales.

Cada terapeuta ha de elegir o crear el modelo de A.F. con el que más cómodo se encuentre y realizar el esquema que le parezca más clarificador. Hay quienes prefieren describirlo en un párrafo, otros hacen cajitas y flechitas…lo fundamental es que los aspectos básicos comentados no se olviden, pero cuidado con restar importancia a la forma de plasmar el análisis funcional: ha de servir tanto comunicarnos entre profesionales como para que el cliente pueda entenderlo.  Es importante, a pesar de las innovaciones que queramos hacer para crear un esquema completo y claro de nuestro análisis funcional, que no se nos olvide que la FUNCIONALIDAD es lo realmente importante. Hago este comentario porque existen algunos modelos (bastante famosos y divulgados en la literatura científica) a los que llaman inadecuadamente análisis funcional.  Es el caso del modelo de formulación de casos clínicos de Haynes, los FACCD: diagramas analítico funcionales de casos clínicos. El objetivo de estos diagramas causales es integrar de forma clara todos los datos obtenidos en la evaluación conductual. Estos esquemas contemplan las conductas problema, las variables disposicionales, la relación entre unas y otras, cuáles de estas variables tiene una mayor fuerza o un mayor peso en la explicación del problema y otros datos pero no hablan del tipo de influencia, de los principios de aprendizaje que explican el problema ni operativizan o desglosan de forma específica los comportamientos. Por ejemplo, decir que las discusiones con la pareja influyen en el abuso de alcohol es una DESCRIPCIÓN no una explicación, nos falta saber en qué consiste esta influencia, es decir, ¿las RC de malestar provocadas por la discusión funcionan como ED para comenzar a beber? ¿Dicha conducta se mantiene por R-, porque alivia dicho estado emocional aversivo? ¿Qué otros refuerzos mantienen dicha conducta?. Esto último es dar una explicación funcional, decir que las discusiones con la pareja hacen que aumente el consumo de alcohol no es decir nada funcional, es una descripción a la el mismo cliente puede llegar sin complicación, lo que le falta saber es porqué.  (Este es un artículo en castellano en el que se expone este modelo:http://clysa.elsevier.es/es/analisis-funcional-evaluacion-conductual-formulacion/articulo/90210851/). Tampoco esta es una crítica completa al modelo, habría aspectos positivos a destacar y algunos aspectos errados a concretar, pero no es el objetivo, lo importante es dejar clara la obviedad (aunque visto lo visto no debe ser tan obvio): para hacer un análisis funcional lo importante es que se hable de funcionalidad.

Ahora solo falta integrar toda esta información en un ejemplo claro, en un caso clínico y ésa será la tercera entrada sobre análisis funcional.

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Una respuesta a “Análisis funcional (segunda parte)

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