El análisis conductual del yo: identidad, lenguaje y comunidad verbal.

La concepción de individuo ha sido tratada tradicionalmente por la psicología desde perspectivas mentalistas, explicada en base a procesos internos. Durante un tiempo, el conductismo ha sido criticado por no explicitar su concepción de persona, y a su vez, el conductismo ha sido crítico con las definiciones de persona que se formulaban desde la Psicología y no le han faltado razones para tomar esta actitud. Sin embargo, no es posible no tener en cuenta este concepto, los analistas de conducta estudiamos el comportamiento, pero el comportamiento de alguien, de manera que en ningún momento el conductismo ha dejado de aludir al sujeto.  ¿Cómo ve entonces el conductismo al individuo?

Comenzando por la definición más básica, para el análisis comportamental, la persona es un organismo, un miembro de la especie humana que ha adquirido un repertorio de comportamientos. Skinner concebía al individuo como un “sistema de respuestas funcionalmente unificado”.

“El hombre es una máquina, en el sentido en el que constituye un sistema complejo que se comporta de modo que podemos expresar en leyes, pero esta complejidad es extraordinaria”

La conceptualización skinneriana entendía a la persona no como un agente sino como un punto o lugar en el cual convergen muchas condiciones genéticas y ambientales, lugar  en el que también confluye la historia de aprendizaje y las contingencias actuales de las que depende el comportamiento futuro. La persona tendría algo así como dos versiones en una: la de autor y la de contexto. En esta línea es interesante también la perspectiva de autonomía que plantea Skinner con respecto al sujeto (temas ya aludidos en otros post del blog), según la cuál el hombre quedaría controlado por su ambiente, ambiente que a su vez es producto de la propia influencia del individuo:

“El hombre que el hombre ha creado es el producto de la cultura que el hombre ha producido”.

En lo que respecta al origen o adquisición del yo, Skinner lo explicó en gran medida gracias a la comunidad verbal y al lenguaje. El proceso de identidad comenzaría con una práctica de discriminación entre yo y el mundo, cuando el niño aprende a diferenciar entre su propio cuerpo (contingencias a las que está constantemente expuesto y no varían) y el resto de cosas. Este proceso individual actúa antes que la comunidad verbal. Con respecto la comunidad verbal, ésta al preguntar al individuo por su comportamiento, hacía que éste generase auto-descripciones de sí mismo. Más adelante estas descripciones sobre uno mismo acababan siendo relevantes para la persona en sí, por el poder que le otorga para el control de su propio comportamiento.

En esta línea, me surgen varias preguntas que seguro alguien ya ha tratado de responder: ¿Quiénes no tienen lenguaje qué dificultades encuentran para identificar su propio comportamiento y para autocontrolarse? ¿Existen otros procesos de aprendizaje relevantes para explicar la autoconciencia o identidad además del lenguaje y el contacto con una comunidad verbal? ¿Qué papel tienen estos procesos de identidad y conducta verbal en la empatía?

Seguiremos escribiendo sobre el concepto de individuo pues existen otros procesos relacionados muy interesantes como la conciencia y el autocontrol que intentaremos  explicar desde una perspectiva funcional. Entre tanto, todas las aportaciones y respuestas a las cuestiones mencionadas serán más que bien recibidas.

Rebeca Pardo Cebrián.

 

Fotografía: Photopin. photo credit: <a href=”http://www.flickr.com/photos/28959616@N04/26205146035″>Larga es la sombra del invierno en Helsinki</a> via <a href=”http://photopin.com”>photopin</a&gt; <a href=”https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/”>(license)</a&gt;

Referencias.

Pérez, M. (2004). Contingencia y drama: la psicología según el conductismo. Madrid: Minerva Ediciones.

Skinner, B. F., & Ardila, R. (1977). Sobre el conductismo. Barcelona: Fontanella.

Skinner, B. F., & Coy, J. J. (1972). Más allá de la libertad y la dignidad. Barcelona: Fontanella.

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5 Respuestas a “El análisis conductual del yo: identidad, lenguaje y comunidad verbal.

  1. Tratando de contestar las dudas de Rebeca, opino que, como en casi todos los casos, es interesante partir desde la experimentación básica antes de responder a preguntas más complejas.
    Si leemos por ejemplo los trabajos de Skinner, Epstein y Lanza, o artículos posteriores como éste sobre autoconciencia animal:
    http://www.redalyc.org/pdf/805/80533306.pdf
    vemos en parte una mayor claridad en cuanto a lo que la experimentación nos ofrece como resultados. En general resulta obvio que, según las prácticas, es más que posible mostrar discriminación en tareas de autoconciencia.

    Un aspecto ligeramente diferente, aunque ligado a este aspecto, es la duda que se expone con respecto al autocontrol. De nuevo, es relativamente sencillo, entrenar a animales en este aspecto: Mi propia perra sufre mis “stay” cuando tiene comida delante y “espera” por un “go” para lanzarse sobre ella.

    Subiendo el nivel de complejidad llegamos al lenguaje, el cual nos permite otro tipo de operaciones más complejas ya como estímulos sustitutivos. De todos modos, es ese mismo lenguaje el que nos permite también crear las trampas oportunas que enredan nuestro parecer. Hablar con uno mismo es por ejemplo una sugerencia de dualidad que permite el lenguaje como también lo es “ponerse en la piel del otro”. Esta capacidad de sustitución de estímulos, lleva como digo a esas trampas del lenguaje. Es por ello que me gusta la parsimonia de la experimentación en primer lugar y el tratar de evitar el “ir más allá de los datos”, y en eso el lenguaje es ese gran tramposo a evitar.

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    • Interesante Jorge, no conocía el estudio. ¡Gracias por tus aportaciones! Quizá como psicóloga aplicada tienda a extrapolar o a preguntarme por la implicación de ciertos hallazgos. Diría que además de por los datos descritos en la literatura científica, en la propia experiencia clínica, te das cuenta de que el lenguaje tiene un papel fundamental en aspectos algunos aspectos señalados: autoconciencia, en las emociones y también en autocontrol. Por eso me preguntó qué ocurre cuando el lenguaje no se ha desarrollado de forma adecuada, entiendo que las implicaciones en estas áreas señaladas serán claras.

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      • Hola Rebeca,
        cuando te refieres a “qué ocurre cuando el lenguaje no se ha desarrollado de forma adecuada” me parece necesario primero dilucidar de qué noción de lenguaje hablamos. Lenguaje es ciertamente un término polisémico y sigue básicamente dos tradiciones:
        Como producto y como práctica.

        La psicología, llamemos clásica, tiende hacía la psicolingüística, hacia el producto.
        Por el contrario, en la parte práctica nos encontramos con el estudio del lenguaje inserto en las interacciones del sujeto, esto es, en su conducta.
        En realidad no existe una línea tan clara ya que se producen trasvases continuos, sin líneas de separación, entre ambas tradiciones. Así un psicólogo clínico puede necesitar de una, otra o ambas.
        Sin embargo, esta distinción entre producto y práctica, que casi mimetiza nuestra ya conocida diada de forma-función, suele partir de presupuestos diferentes, que en vez de resultar complementarios terminan en antagónicos.
        Así la psicolingüística tiende a modelos mediacionales, representacionales, donde el individuo se comporta como piensa.
        Por su lado, la estrategia no mediacional, se adhiere en general a la relación misma del sujeto con su ambiente y no tanto por el lenguaje en sí mismo y sus reglas. Es decir, se ocupa más del aprendizaje y modificación de repertorios verbales.
        Esto daría pie para hablar de las problemáticas de la propuesta de conducta verbal pero creo que me extendería mucho.
        Propuestas como el naming y los marcos relacionales, representan evoluciones del paradigma skinneriano. De nuevo, en este comentario nos iríamos muy largo al respecto.

        Por último, y como la cabra tira al monte (rebajando aquí mi tono “academicista” o pesao), tendríamos una propuesta de acercamiento de interés en el modelo de campo Kantoriano basado en la función del estímulo, en vez de en propiedades topográficas, a más alto nivel y que parten desde el desligamiento funcional (Ribes).

        Y esto no es más que la introducción a un tema, que depende por donde lo pillemos, nos llevará por derroteros muy diferentes.

        Aún así, me parece importante subrayar la idea de partir de concepciones diáfanas (en lo posible) de qué es lo que consideramos lenguaje.

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        • Gracias por tus comentarios, Jorge. Hablar de conducta verbal es abrir un tema muy amplio pero me parece primordial reflexionar sobre ello. Cuando hablo del lenguaje siempre entiendo éste desde una perspectiva funcional,como conducta que es, su análisis no se queda en lo morfológico sino en lo funcional. De manera que cuando hago referencia a quiénes no lo han desarrollado de forma adecuada, hablamos de una persona con problemas en su interacción verbal con el ambiente. No obstante, efectivamente lo morfológico (lenguaje como producto) y lo funcional ( lenguaje como interacción, como conducta) a veces es complicado desligarlo. Con respecto a los avances sobre conducta verbal mi perspectiva es la siguiente (de forma muy resumida): la aportación skinneriana es básica y con una trayectoria teórica y experimental inmensa, pero incapaz de resolver todas las respuestas sobre el lenguaje, sobre todo las relacionadas con lo que se refiere al inicio, al origen, a cómo se crean significados. La teoría de los marcos relacionales, en principio, intenta dar respuesta a algunas de estas cuestiones. La siguiente cuestión para debatir sería sobre la propia TMR. Algunos autores (no muchos y desde mi punto de vista poco leídos) plantean algunas críticas muy severas a esta teoría y además plantean otras alternativas explicativas, como la explicación de la transferencia de funciones en el lenguaje desde teorías del aprendizaje clásicas (respondientes).

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  2. Pingback: Westworld y las teorías extravagantes sobre la consciencia | Ciencia y Comportamiento·

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