Habilidades en terapia: “No tienes poder aquí”.

Sabemos que un psicólogo que se dedica a la práctica clínica es un organismo, con su propia historia de aprendizaje, que se dedica a la evaluación e intervención de los problemas de sus clientes. Este trabajo, al igual que otros, puede conllevar un desgaste físico o psicológico que puede llegar a entorpecer la labor y, en ocasiones, empeorar la calidad de la intervención. Y es que en nuestra profesión a veces surgen situaciones que nos pueden afectar. En las siguientes líneas se tratará, brevemente, un error fundamental de actuación que puede interferir en la conducta del terapeuta dentro y fuera del contexto clínico: la reacción ante el comportamiento verbal o no verbal de un cliente, es decir, cómo nos puede afectar lo que diga o haga un cliente en un momento determinado.

Cuando hablamos de habilidades terapéuticas nos referimos al repertorio conductual que un profesional de la salud debe presentar a la hora de ofrecer un servicio de asistencia psicológica. Resulta complicado acceder a un buen manual de Habilidades Terapéuticas que operativice y explique en qué consisten o cómo se deben llevar a cabo todas esas recomendaciones para un lego. Sin embargo, en multitud de textos, lo que sí observamos es un consenso acerca de la importancia de la escucha activa, la empatía o la aceptación incondicional del cliente (Bados y García, 2011), entre otros. Pero  también se plantean términos como el autoconocimiento y la autoregulación del terapeuta (Cormier y Cormier, 1994) como requisito para evitar posibles conflictos con el cliente y así evitar la aparición de variables que puedan interferir de forma negativa o entorpecer nuestro trabajo. Estos dos últimos conceptos son los que sí podrían relacionarse con el problema que se plantea en este post.

Podemos estar de acuerdo en el hecho de que un terapeuta debe conocer sus limitaciones. Es posible que el tratamiento de algunas problemáticas resulte aversivo y se decida derivar el caso a otro profesional anticipando que la intervención no será satisfactoria. Esto es totalmente lícito y, de hecho, se consideraría ético. Pero, teniendo en cuenta que es posible estudiar el proceso terapéutico como el  resultado de la interacción terapeuta-cliente (Froján, Montaño y Calero,  2010) y que a veces pueden surgir situaciones difíciles en terapia, ¿Qué implicaciones tiene que un cliente verbalice algo que a nosotros, como personas, nos resulta aversivo? ¿Qué hay de la propia interacción en esos casos? ¿Qué pasa si el cliente presenta una historia de aprendizaje similar a la nuestra?

La respuesta la podría recoger en la siguiente cita: “No tienes poder aquí”. Me explico:

Tener claro cuál es nuestra posición es el eje central que trae la respuesta a todas estas cuestiones o, al menos, puede ser una gran ayuda. El proceso terapéutico no es una situación en la que dos personas toman un café mientras intercambian opiniones al azar, es el resultado de la interacción entre un profesional y una persona que consume ese servicio. Asimismo sería deseable que, como clínicos, reconociésemos que la conducta verbal es nuestra herramienta principal de  trabajo y que, como conducta, se puede estudiar funcionalmente (Skinner, 1981). Esto nos lleva a conocer cuáles son las funciones del terapeuta y las funciones del cliente. ¿Y cuáles son estas funciones? A continuación haré referencia a la taxonomía empleada por  Froján y Ruiz (2013).

En la clasificación de la conducta verbal del cliente aparecen funciones como proporcionar o solicitar información, mostrar aceptación o desacuerdo, verbalizaciones de logro, fracaso, malestar o bienestar. En la clasificación de la conducta verbal del terapeuta aparecen funciones como; informar, discriminar, evocar, instruir,  reforzar, castigar y  chatting. En esta categorización, y dentro del análisis funcional de la interacción, podríamos indicar que la conducta verbal del cliente tiene una única función de respuesta (R). De hecho, esta consideración sería lo más deseable. Porque de este modo, pongamos por caso, se evitaría que una verbalización de un cliente pudiese tener una función evocadora  generando así una RC- en el terapeuta, provocando respuestas no convenientes, o de función de refuerzo o castigo convirtiéndose así en un dispensador de contingencias para el terapeuta.
Si un cliente presenta una ideología diferente, si muestra su enfado en una situación determinada  (dando por hecho que, como terapeuta, se está ejerciendo con rigor y se está llevando a cabo la labor correctamente) esas verbalizaciones serán consideradas como respuestas y, como tales, tendrán que ser analizadas y estar expuestas a un correcto manejo dentro de la sesión. Se tendrá en cuenta qué es lo que ha provocado respuesta y cuál es la funcionalidad de la misma, así tendremos una valiosa Conducta Clínicamente Relevante (Fernández y Ferro, 2006) a tener en cuenta de cara a la intervención. Esto es lo que yo llamaría “aplicar distancia analítica”.

Bien es cierto que estas líneas son una breve reflexión y en la práctica pueden surgir multitud de situaciones que deben ser estudiadas por separado, seguro que se os ocurren muchos ejemplos. No obstante, considero que atender a esta propuesta podría reducir considerablemente o neutralizar, tal y como indica el título de este post, la influencia de las verbalizaciones del cliente en el terapeuta. Así se reducirá la probabilidad de la aparición de reacciones no deseadas por parte del profesional y se recuperará el control y dominio de la sesión.

Tamara Devesa

Referencias

  • Bados, A., y García, E. (2011). Habilidades terapéuticas [en línea]. Barcelona: Universitat de Barcelona, Departament de Personalitat, Avaluació y Tractament Psicològics, Facultad de Psicología, 2011.
  • Cormier, W. y Cormier, L. (1994). Estrategias de entrevista para terapeutas: Habilidades básicas e intervenciones cognitivo-conductuales. Bilbao: Desclée de Brouwer.
  • Fernández, A. y Ferro, R. (2006). La Psicoterapia Analítico-Funcional: una aproximación contextual funcional al tratamiento psicológico. EduPsykhé. Revista de Psicología y Educación, 5, 203-229.
  • Froján, MX, Ruiz, E.M. (2013) Análisis funcional de la interacción terapéutica. Conductual Journal (p.72-92) 2340-0204
  • Froján, M.X., Montaño, M. y Calero, A. (2010). Verbal behavior analysis: A descriptive approach to psychotherapeutic phenomenon. Spanish Journal of Psychology, 13, 914-92
  • Skinner, B.F. (1981). Conducta Verbal. México: Editorial Trillas.

Fotografía: El Señor de los Anillos: Las dos torres (2002).

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