ASFIXIANTE FELICIDAD

“No hay nada imposible”, “Si puedes soñarlo puedes hacerlo”, “Si una puerta se cierra otra puerta se abrirá”, “Sonríe a la vida y la vida te sonreirá”, “Todo depende de cómo veas el vaso”, “No hay problema sin solución”…

¿Te suenan todas estas reglas? ¿También tú te ves inmerso en esta locura de optimismo irracional? ¿Qué tal lo llevas? No fuerces, puedes dejar de sonreír un rato. Parece que cada vez se pone un poco más de moda esta filosofía de vida súper positiva, la imperiosa necesidad de ser feliz a toda costa crece exponencialmente: cada vez hay más frases positivas que nos rodean por todas partes: para decorar tu casa, tu móvil…Cada vez nuestro muro en redes sociales es bombardeado por sonrisas, alegría y buenas noticias, cada vez se publican y venden más libros de autoayuda… No digo yo que no sea un objetivo loable en la vida intentar estar lo mejor posible, ser feliz, el problema no es exactamente ese, el problema es que ese camino NO es el correcto, no lo es por muchas razones… ¿Acaso es la felicidad un producto más que se puede comprar? ¿Una receta fácil, sencilla y que se puede adquirir rápidamente? ¿Ver siempre el vaso medio lleno te ha ayudado a ser más feliz? La respuesta es no, no siempre, también hay que ver el vaso medio vacío cuando lo está y ACEPTAR ESA REALIDAD.

Esta actitud optimista desmedida difícilmente nos traerá la felicidad, es más, puede causarnos algunos problemas. Pongámonos las gafas conductistas:

Expectativas desajustadas. Si tendemos a pensar que conseguiremos aquello que nos propongamos sí o sí, que todo en la vida tiene algo bonito, sólo hay que saber enfocarlo, que manteniendo una buena actitud positiva conseguiremos la felicidad…estaremos “moviéndonos” motivados por la anticipación de un  sistema de contingencias equivocado muchas veces y cuando se dé la situación y experimentemos esas contingencias en nuestro ambiente y no se correspondan con las que yo he estado anticipando…quizá lo que sienta no sea precisamente felicidad. Además es posible que las expectativas también sean desajustadas en cuanto a lo que espero que me haga feliz. Hay una variable disposicional muy importante que tiene que ver con nuestra sociedad consumista que hace que asociemos (EC-RC) felicidad con X bienes materiales. Pero la adquisición de bienes materiales no siempre te da felicidad en sí misma (quizá su uso, quizá los likes que consigas al subir la foto con tu nueva adquisición, lo que creas que otros piensan de lo que tienes…) y además es un bucle que no tiene fin, siempre necesitarás algo más y algo nuevo o de moda para ser feliz.

Poca tolerancia a la frustración, a la incertidumbre y a las emociones negativas. Esta filosofía de la felicidad no contribuye a enseñarnos a aceptar que el mundo es injusto a veces, que las emociones negativas tienen una función y un sentido y que las viviremos queramos o no, no nos prepara para esperar, para aguantar, para aceptar que fracasaremos, que seremos criticados…Esto supone que cuando esas situaciones y emociones lleguen (y llegan) no tengamos estrategias para manejarlas y regularlas y que no nos hayamos habituado ni un poquito al malestar, al sufrimiento y  a la incertidumbre, que no aceptemos y toleremos esas circunstancias. El resultado de este cóctel se llama: ansiedad, malestar o si quieres: INFELICIDAD.

Y para finalizar, una frase con la que un buen amigo solía despedirse cada día de sus compañeros en el trabajo:

“Sonríe, mañana será peor”

*Si quieres saber más sobre la felicidad (pero no esperes 8 sencillos consejos para ser feliz) puedes leer este post: La felicidad desde un punto de vista conductual.

Fotografía extraída de: FBCOVERSTREET. http://fbcoverstreet.com/newest/grayscale/page-10

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2 Respuestas a “ASFIXIANTE FELICIDAD

  1. Coincido con el planteamiento, en definitiva, las experiencias que surgen de la interacción con el mundo y las personas son mucho más amplias que cualesquier emoción en particular. La ciencia de la conducta tiene bastante que decir al respecto y esto trastoca incluso algunas de las principales ideologías del mundo moderno, por ejemplo: la libertad y el libre albedrío.

    Gracias por el aporte, saludos desde México!

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  2. ¡Gran verdad! Demasiado positivismo irreal últimamente…

    Aprovecho para aconsejaros que enlacéis el post al artículo recomendado. Yo ya lo leí hace tiempo (y me encantó) pero para los nuevos! 🙂

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