Pasemos a la acción

Hace algo más de un mes tuvo lugar el IV Encuentro de Jóvenes Analistas de Conducta, una reunión de un carácter más o menos informal que suele tener como objetivo desde, simplemente estar en contacto y conocer el trabajo y perspectiva de otros analistas de conducta,  hasta reflexionar, debatir y aprender sobre avances en nuestra disciplina, retos y barreras actuales. En el pasado encuentro tuvieron lugar muchas actividades muy estimulantes: comunicaciones, ponencias y hasta un monólogo, incluso surgió algún debate interesante (hubo un poquito de “salseo”) pero no voy a tratar de describir aquí el programa, sino tan sólo recoger alguna reflexión de las imprescindibles que se discutieron y que me gustaría que no se quedase únicamente en aquel encuentro.

Se habló, entre otras muchas cosas, del estado actual de la Psicología. Este es un tema sobre el que, como analistas de conducta, en un encuentro de analistas de conducta, nos solemos encontrar bastante cómodos, la verdad. No suele faltar acuerdo en señalar infinidad de críticas al despropósito de disciplina en el que nos movemos: pseudociencia, modelo médico aplicado a problemas psicológicos, aproximaciones teóricas incoherentes, intrusismo…esto es infinito, podemos ponernos a analizar y no parar hasta deprimirnos. Os recuerdo que hace algunos días leíamos a Rafael Santandreu opinar sobre el asesino de Diana Quer….desde la PSICOLOGÍA (Entrada en Rasgo Latente absolutamente recomendable). Sí, eso que hacemos también los demás: Psicología, pero que parece como una disciplina distinta. Tan distantes nos sentimos de algunas Psicologías que incluso hay quiénes se plantean no llamarse Psicólogos.

De esta reflexión, lo que me parece imprescindible no olvidar, va un poco más allá de la crítica a la Psicología actual, lo que realmente me gustó fue aquello de PASAR A LA ACCIÓN. Muy bien, sabemos lo que hay, nos sabemos indignar estupendamente. También solemos sentirnos tranquilos y liberados de responsabilidad al ejercer la psicología científica con rigor y responsabilidad, pero: ¿Eso es todo? ¿No nos vamos a ocupar de cambiar la Psicología? ¿Nos vamos a quedar de brazos cruzados ante todo lo que vemos que destruye desde dentro la propia disciplina, su imagen y su esencia? Yo creo que es el momento de ser pragmáticos, de moverse y hacer cosas para cambiar. En terapia, muchas veces, nos cansamos de decir a los consultantes que  pasen a la acción en lugar de quedarse en bucle pensando en cosas que no les llevan a nada y les genera malestar… Bueno, creo que estamos en ese punto.

Bien, y llegados a este punto: ¿Qué podemos hacer? La respuesta no va a ser sencilla, ni podamos cambiar todo lo que nos gustaría, pero algo podremos mejorar. Además, os voy a dar una buena noticia: ¡Somos analistas de conducta! En principio, deberíamos tener conocimientos para hacer un análisis funcional aproximado del comportamiento humano y social y que esto oriente alguna dirección hacia dónde dirigir nuestros esfuerzos de cambio. Me encantaría que esta entrada pudiera movilizaros un poquito a pensar en esta línea de acciones, opinar y plantear ideas de forma conjunta. Estoy segura de que muchas de las ideas son compartidas, falta que se concentren en una misma dirección y acción. Mientras esas propuestas van llegando, estas son algunas acciones que quizá quizá podamos tener en cuenta para favorecer ese cambio en nuestra disciplina:

  • Estar presentes, bien visibles y difundir: en todos los contextos que se pueda: en la formación que impartimos (a todos los niveles organizacionales), en los medios de comunicación, en los libros de divulgación, en congresos y publicaciones de diversas revistas y no sólo afines, etc. A veces, salir un poco del contexto en el que nos entendemos tan bien, puede darnos la oportunidad de hacernos mucho más visibles. La Psicología Conductual no es pasado, ni una cosa “rara” que ya no se lleva. Está y estará presente, esto no lo tiene claro todo el mundo.

  • Reunirnos y organizarnos en Encuentros como el de Jóvenes Analistas de Conducta, o de otras formas que se nos ocurra; y que dichos foros puedan organizarse con mayor frecuencia y mayor poder de convocatoria; pues puede ser un espacio idóneo para intercambiar perspectivas sobre cuál es nuestro análisis de la situación actual y cómo podemos intervenir cada uno o como grupo.

  • Debatir en contextos en los que no nos sentimos cómodos (en sesiones clínicas, reuniones de trabajo, seminarios, congresos, formaciones…) y hacerlo de una forma práctica, es decir, pensando en cuál es nuestro objetivo de comunicación y cuál es la estrategia potencialmente más eficaz. En muchos casos no conseguiremos que el otro cambie su perspectiva, esto de persuadir es complicado, pero es cierto que a veces lo hacemos tan torpemente que el otro aún se posiciona más fuertemente en su perspectiva. Sabemos que hay diferentes formas de expresar críticas, sabemos lo que al otro le puede resultar aversivo, así que si queremos ser escuchados y nuestra perspectiva tenida en cuenta, puede que algunos estilos funcionen mejor que otros.

 

*Fotografía de cabecera: Imagen de la película V de Vendetta, 2005 (Warner Bros).

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